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«CARPE DIEM Y DEJA EL MÓVIL, C...»

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«Ahora te envío el correo», lees en el whatssap. Y ya le has dado a enviar y recibir tres veces. La bandeja de emails sigue sin ninguno en negrita.      Dale tiempo. Date tiempo. Necesitamos tiempo. Respira, hondo. Nos hemos acostumbrado a recibir y contestar mensajes en segundos. Y, si no es así, pensamos que al que no contesta le pasa algo horrible. Y la vida no puede vivirse así. No es humano, somos como máquinas. Escribimos, leemos en redes sociales, cada vez más noticias, cada vez más informados y cada vez más desinformados. A veces me duele la mano, y es de usar el teléfono móvil. Creo que necesito una desintoxicación tecnológica. Un viajecito a Cuba, por ejemplo. Por elegir un sitio al azar. Sin aparatos electrónicos. Sólo libros y ropa de baño. O sólo libros. Tiene que haber una forma de frenar esto. Porque lo peor es que se lo contagiamos a los que nos rodean, y nuestros hijos necesitan estar conectados casi tanto co...

MÁS TARDES DE PARQUE

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Creo que se nos acaban las tardes en el parque. Al menos, juntos. Cuando empiezas a ver la luz, cuando ya es un poco independiente y tienes más tiempo para ti, comienza otro proceso en el que te das cuenta de que ya no es un bebé. Ya no puedes levantarle, le da vergüenza darte un beso en la puerta del colegio y empieza a tener unas preocupaciones casi de adolescentes. ¿Dónde está el niño que yo tenía?  Ese niño que se abrazaba a mí por las noches, el que me llamaba una y otra vez en busca de atención, el que no quería comer solo, el que necesitaba que le contase un cuento… ya no está. Y, a veces, no recuerdo cómo era aquello. Lo echo de menos y me molesta no recordarlo todo. Sé que estuve, todo lo que pude. Haciendo encaje de bolillos y aguantando comentarios poco afortunados de algunos de los que estaban a mi alrededor. Pero estuve. Todo el tiempo que pude. Me dolía cuando me decían que le sacase de la escuela infantil, porque los virus le atacaban cada seman...

IDEAS PARA UN CUMPLEAÑOS INFANTIL

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Picaste. No te voy a dar ninguna idea. Eso es solo una reflexión: el tema de los cumpleaños se nos está yendo de las manos. Y mucho. Yo nunca tuve una fiesta en un parque, no ya de bolas. Y recuerdo mis cumpleaños perfectamente. Y eran muy felices, aunque me ponía muy nerviosa, siempre lloraba y me enfadaba un poco (era el centro de atención, y tenía que ponerle algo de drama... llevamos el teatro en la sangre).  Era verano, todos mis amigos de Guadalmez, primero, de Peñalsordo, después, estaban allí. Mi abuela me hacía una tarta de galletas con muchas chuches y jugábamos. La calle era una fiesta. Primero cumplía mi amiga Eli, luego yo. Los esperábamos como el acontecimiento del año que eran. Yo soy la primera en poner todo mi empeño en que mi hijo tenga un gran cumpleaños. Me lo curro un poco, y me gusta. Pero él no se acuerda de sus cumpleaños . Cuenta los días para que llegue pero después no recuerda nada. Al final no es importante el sitio donde se celebre, sólo que e...

SÓLO LO ENTENDERÁS SI VIVES EN UN PISO PEQUEÑO

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Últimamente leo mucho sobre la vida en las grandes ciudades y los precios excesivamente altos, una vez más, de la vivienda en el centro de Madrid o Barcelona. Alquiler o compra, da igual.   Al final, nos vemos ante la necesidad de elegir entre vivir un poco más lejos en una casa con más metros, o quedarnos en el centro en un piso de menos dimensiones. La historia se repite en otras ciudades, como Ámsterdam, París, Londres o Nueva York. Cuando vine a vivir a Madrid me sorprendió el tamaño, tan reducido, de los pisos y, en vez de ir subiendo en metros cuadrados, los he ido perdiendo a medida que avanzaba el tiempo. Ahora, vivo en un piso muy pequeño y, lo que en principio pensé que podía ser un problema, al quedarme embarazada, se ha convertido en una especie de liberación. He encontrado muchas cosas positivas en habitar en pocos metros, y muy pocas negativas. # La principal. En recoger y limpiar no tardas nada . Más tiempo para ti, y más dinero al no tener que contratar...

LA VERA. RESUMEN DE NUESTRO VIAJE

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Me daba pena que mi hijo no conociese su Tierra, así que nos fuimos a uno de los parajes más bellos de Extremadura , La Vera .   Entre el macizo de Gredos y el río Tiétar, el nordeste de la provincia de Cáceres, promete.   No es de extrañar que el emperador Carlos V la eligiese para pasar sus últimos años. Tampoco que uno de nuestros artistas más internacionales haya plantado allí su casa, en medio de la belleza del paisaje, para ser feliz con toda su familia.  Gargantas, pozas naturales, bosques de robles y castaños, pueblos con calles y plazas que te hacen sentir en otra época. Esa es La Vera.  Nos hemos perdido por sus rincones y no nos ha defraudado. Tampoco su gastronomía (me traigo unos kilitos de más como recompensa).   Ni sus vinos. Ni su gente, esa gente, eso es lo que   nos hace únicos. Los extremeños somos personas llanas, saludamos siempre (da igual dónde, da igual si conocemos o no al otro). Puedes hacerte amigos en un moment...

SEIS COSAS QUE PUEDES HACER POR TI

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Después de darle muchas vueltas a mi vida, de pensar, repensar las cosas, morderme los dedos, los labios, intentar entender este nuestro mundo, he llegado a estas conclusiones. No creo que podamos vivir bien sin hacer esto por nuestra salud mental: #1 Lo que opinen los demás está de más. Lo sé, conseguido esto, el resto sale rodado. Pero es tan difícil… ¿Te imaginas que todo lo que piensen de ti y de tu forma de vivir no te importase? Felicidad nivel Dios. #2 Cuídate mucho. Date esos caprichos que te pide el cuerpo, camina, respira, come sano, sonríe hasta que te salgan arrugas y llénate de energía positiva. Sólo tienes este cuerpo y es tuyo. No te pases la vida intentando cambiarlo. Quiérete así, como eres. Cuídate para vivir más en este cuerpo. Es perfecto para ti. Tú eliges. #3  No dejes que nadie te desanime. Lo intentarán, pero tienes que tener claro lo que quieres y hacerlo. Da igual lo que te digan, tú sabes qué es lo mejor para ti y los tuyos. Haz ese vi...

TENER PUEBLO ES UNA NECESIDAD

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Preparando maletas, todo listo. Nos vamos.    Nos cuesta salir de la urbe, pero cuando decidimos hacerlo, no hay marcha atrás. Así que el pasado fin de semana nos tocó un poquito de Extremadura.  Mi pueblo está cerca de La Mancha y de Córdoba, pero es extremeño. Perdido entre montañas, cuesta llegar si no lo vas buscando. Conserva aún casas de piedra, pintadas de blanco, de las que se hicieron antes de la guerra, y sobrevivieron a todo aquello.  Para mí ir al pueblo es respirar y volver a aromas de mi niñez y adolescencia. Es asomarme al balcón y recordar esos domingos, cuando íbamos a Misa con el pelo aún mojado después del baño. Sí, yo iba a escuchar la Santa Misa. No había otra. Lo que no era optativo, era obligatorio. Y esas noches en las que ya se iba el frío y no nos llegaba nunca la hora de irnos a casa. Hablábamos y hablábamos en cualquier sitio. Sentados en el umbral pasábamos las horas, atentos los unos a los otros, sin más diversión qu...