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SEÑORES USTEDES PERDONEN, SI ME QUIEREN PERDONAR

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Este texto puede no gustar a algunos, pero lo hago desde el respeto y el amor a mi tierra y a sus fiestas. En concreto, la Octava del Corpus de Peñalsordo.   Cuando era más joven, me producía un poco de ansiedad explicarle a los invitados-amigos que venían de fuera, por primera vez, en qué consistían las fiestas de mi pueblo. Y esto era porque no sabía cómo contarles, en poco tiempo y con detalle, lo que significaban. No podía. Era imposible que sintiesen lo que yo sentía, era difícil explicar un estado subjetivo, de esos que te ponen la piel de gallina. Mis paisanos lo saben. Literal, piel de gallina.  Tenían que vivirlo, año a año (porque repetían, por supuesto), y así podían sentirlo en sus propias carnes. Partimos de la base de que yo no soy creyente y de que esta fiesta es puramente religiosa . Primera cosa difícil de explicar. Y uno de los principales conflictos internos. Se puede tener tan dentro ese sentimiento. Yo creo que sí. Que se puede. Y ...

QUE NO PASA NADA

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Cuando la cabeza te diga «hasta aquí». Entonces, para. No lo pienses, para. Mejor no pienses en eso ni en nada. Cuando ya no puedes más, no puedes. Necesitas descansar, desconectar, encontrar tu espacio, encontrarte a ti.  Que si no te cuidas tú, ¿quién lo va a hacer? Mejor dicho, si tú no te ayudas, nadie puede hacerlo. Déjalo. Pensar una y otra vez en ese problema no lo va a solucionar. Si ya no has podido resolverlo, sácalo de tu cabeza. No gires y gires alrededor de él. Mejor será que te dediques unos pensamientos positivos, del tipo… «qué poco me queda para las vacaciones» (bueno, queda menos que hace unos meses, ¿no?) Deja el estrés aparcado. No hace falta que llegues a todo, si tus hijos no se bañan, no mutan. En serio. Si un día no llevan almuerzo al colegio, no se mueren de hambre. De verdad, que no van a llamar al teléfono ese para malas madres que quiere poner algún partido político. No va a pasar nada. No tenemos que ser perfectas. Esto no es una ...

FELIZ VUELTA A LA NORMALIDAD

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La fiebre es nuestra amiga. Los mocos son nuestros amigos. Viva la tos productiva. Nos dicen los pediatras que tranquilos, que aunque el termómetro nos pegue unos sustos tremendos, sólo es una lucha contra los virus que entran en su cuerpo, ¿para achicharrarlos? Porque con esas temperaturas, no sé.      Cuando era bebé, mi buen hijo tenía procesos virales o bacterianos cada 15 días. Era agotador. Ahora, que ya es casi un hombrecito, los tiene de tarde en tarde, pero a lo grande. O que ya no estamos acostumbrados a la fiesta de mocos, toses y termómetros que echan chispas. También puede ser. El caso es que yo soy la madre que no puede dejar de pensar en cómo irá su polluelo, ya sea en el trabajo, haciendo la compra o hablando por teléfono. Mi mente ha ocupado otro lugar y, literalmente, como decía mi santa abuela , «no doy pie con bola». No todos lo entienden, pero es así. Y no lo puedo evitar. Aunque esté con la buena abuela , mejor cuidado imposi...

«CARPE DIEM Y DEJA EL MÓVIL, C...»

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«Ahora te envío el correo», lees en el whatssap. Y ya le has dado a enviar y recibir tres veces. La bandeja de emails sigue sin ninguno en negrita.      Dale tiempo. Date tiempo. Necesitamos tiempo. Respira, hondo. Nos hemos acostumbrado a recibir y contestar mensajes en segundos. Y, si no es así, pensamos que al que no contesta le pasa algo horrible. Y la vida no puede vivirse así. No es humano, somos como máquinas. Escribimos, leemos en redes sociales, cada vez más noticias, cada vez más informados y cada vez más desinformados. A veces me duele la mano, y es de usar el teléfono móvil. Creo que necesito una desintoxicación tecnológica. Un viajecito a Cuba, por ejemplo. Por elegir un sitio al azar. Sin aparatos electrónicos. Sólo libros y ropa de baño. O sólo libros. Tiene que haber una forma de frenar esto. Porque lo peor es que se lo contagiamos a los que nos rodean, y nuestros hijos necesitan estar conectados casi tanto co...

MÁS TARDES DE PARQUE

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Creo que se nos acaban las tardes en el parque. Al menos, juntos. Cuando empiezas a ver la luz, cuando ya es un poco independiente y tienes más tiempo para ti, comienza otro proceso en el que te das cuenta de que ya no es un bebé. Ya no puedes levantarle, le da vergüenza darte un beso en la puerta del colegio y empieza a tener unas preocupaciones casi de adolescentes. ¿Dónde está el niño que yo tenía?  Ese niño que se abrazaba a mí por las noches, el que me llamaba una y otra vez en busca de atención, el que no quería comer solo, el que necesitaba que le contase un cuento… ya no está. Y, a veces, no recuerdo cómo era aquello. Lo echo de menos y me molesta no recordarlo todo. Sé que estuve, todo lo que pude. Haciendo encaje de bolillos y aguantando comentarios poco afortunados de algunos de los que estaban a mi alrededor. Pero estuve. Todo el tiempo que pude. Me dolía cuando me decían que le sacase de la escuela infantil, porque los virus le atacaban cada seman...

IDEAS PARA UN CUMPLEAÑOS INFANTIL

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Picaste. No te voy a dar ninguna idea. Eso es solo una reflexión: el tema de los cumpleaños se nos está yendo de las manos. Y mucho. Yo nunca tuve una fiesta en un parque, no ya de bolas. Y recuerdo mis cumpleaños perfectamente. Y eran muy felices, aunque me ponía muy nerviosa, siempre lloraba y me enfadaba un poco (era el centro de atención, y tenía que ponerle algo de drama... llevamos el teatro en la sangre).  Era verano, todos mis amigos de Guadalmez, primero, de Peñalsordo, después, estaban allí. Mi abuela me hacía una tarta de galletas con muchas chuches y jugábamos. La calle era una fiesta. Primero cumplía mi amiga Eli, luego yo. Los esperábamos como el acontecimiento del año que eran. Yo soy la primera en poner todo mi empeño en que mi hijo tenga un gran cumpleaños. Me lo curro un poco, y me gusta. Pero él no se acuerda de sus cumpleaños . Cuenta los días para que llegue pero después no recuerda nada. Al final no es importante el sitio donde se celebre, sólo que e...

SÓLO LO ENTENDERÁS SI VIVES EN UN PISO PEQUEÑO

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Últimamente leo mucho sobre la vida en las grandes ciudades y los precios excesivamente altos, una vez más, de la vivienda en el centro de Madrid o Barcelona. Alquiler o compra, da igual.   Al final, nos vemos ante la necesidad de elegir entre vivir un poco más lejos en una casa con más metros, o quedarnos en el centro en un piso de menos dimensiones. La historia se repite en otras ciudades, como Ámsterdam, París, Londres o Nueva York. Cuando vine a vivir a Madrid me sorprendió el tamaño, tan reducido, de los pisos y, en vez de ir subiendo en metros cuadrados, los he ido perdiendo a medida que avanzaba el tiempo. Ahora, vivo en un piso muy pequeño y, lo que en principio pensé que podía ser un problema, al quedarme embarazada, se ha convertido en una especie de liberación. He encontrado muchas cosas positivas en habitar en pocos metros, y muy pocas negativas. # La principal. En recoger y limpiar no tardas nada . Más tiempo para ti, y más dinero al no tener que contratar...